martes, 9 de noviembre de 2021

Bestiario. 4. Strigalhs

Animal vertebrado / Ovíparo / Reptil de sangre caliente / Carroñero


Descripción:

Se trata de animales de gran envergadura (unos dos metros de largo desde el morro hasta la punta de la cola) y aspecto achaparrado, lo que les ayuda en los desplazamientos por los túneles que ellos mismos excavan.

Son cuadrúpedos. Sus poderosas patas, cortas y musculosas, se encuentran rematadas por garras de inusitada dureza (cuatro en las extremidades delanteras y tres en las traseras), que utilizan tanto para defenderse, como para cavar o desgarrar a sus presas.

Gruesas placas en la zona dorsal les protegen de ataques y posibles derrumbes en sus madrigueras. Osificaciones que también funcionan como acumuladores de calor que posteriormente se redistribuirá hacia el denso y llamativo pelaje que recubre la parte inferior de su cuerpo. Y así, aunque se trata de animales de hábitos eminentemente nocturnos, no es raro verlos tendidos al ardiente sol del desierto. Mientras los machos dan rienda suelta a toda esa energía acumulada, en luchas fratricidas durante el cortejo o en defensa de su territorio, las hembras la utilizan para incubar sus huevos y, más tarde, para preservar el calor corporal de sus cachorros hasta que desarrollen sus propias placas.

Mandíbulas anchas y poderosas, plagadas de afilados dientes, todos del mismo tamaño. La lengua, gruesa y larga, posee papilas gustativas tan sensibles que, literalmente, son capaces de degustar el aire que los rodea, permitiéndoles de esta forma, percibir cualquier cambio que se produzca en la oscuridad de sus túneles.

Su densa saliva contiene toxinas que inmovilizan a las presas moribundas de las que habitualmente se alimentan. Gracias a ello, las mantienen sedadas y vivas hasta el momento de la ingesta. Suelen crear almacenes subterráneos por cuya posesión luchan encarnizadamente los distintos grupos familiares. Violentos choques que en ocasiones provocan auténticos cataclismos en sus guaridas. Derrumbes que dejan huella en la orografía del desierto.

Son animales gregarios cuyo dimorfismo sexual es bastante acusado. Los machos poseen un tono rojizo mucho más brillante y llamativo que las hembras, que tienden al granate. Además, dos cuernos cortos surgen a ambos lados de las mandíbulas de los machos. Su color y longitud determinará su edad y su posición dentro de la manada. Los utilizan como símbolo de estatus, como defensa y como herramienta de trabajo. Son ellos los que perforan la tierra sin descanso para extender sus dominios. Garras, cuernos y cola en forma de pala son sus señas de identidad. Las hembras carecen de cuernas, pero a cambio, su pelaje es suave y delicado como la seda.

Las hembras ponen entre cinco y seis huevos al año. Pequeñas camadas que no siempre prosperan debido a la violenta y azarosa vida de las madrigueras.

Su aspecto es fiero y desagradable. Suele acompañarles el pestilente olor de la carroña que constituye su principal fuente de alimento.

Hábitat:

Su hábitat natural es el desierto de Zahrs. Allí horadan sus interminables túneles cerca de los roquedales, en las zonas dónde el terreno es más blando y arenoso. Sus madrigueras pueden llegar a tener kilómetros de longitud y no es raro que los túneles de las distintas manadas se entrecrucen entre sí, lo que origina sangrientas luchas entre ellos.

Animales de hábitos nocturnos, merodean en las noches en busca de alimento. La carroña es la base de su dieta, pero también son capaces de abatir pequeñas piezas que confiadas, se acercan a los manantiales a beber. Lugares que ellos frecuentan y en los que les gusta solazarse. 

Las hembras, durante el período de incubación, son más propensas a salir de día para recargarse de energía con la que calentar sus huevos. No es raro verlas alejarse hacia las grandes dunas, pese a que allí se encuentran expuestas a temperaturas en ocasiones excesivamente altas  que su organismo es incapaz de procesar.

Debido a su fiereza y gran tamaño, apenas poseen depredadores naturales. Únicamente los feroces tarkios son capaces de hacerles frente y salir airosos de la confrontación.

Los humanos, los Tulos, los utilizan como elementos activos de la justicia del Clan. Los cuerpos de los ajusticiados por lapidación en el denominado Pozo Empedrado, desaparecen sin dejar rastro tras las oscuras bocas que allí se abren, guaridas de strigalhs siempre hambrientos de carne.  


El grupo de niños observaba apenas sin atreverse a respirar. El Pozo estaba vacío. Las blancas paredes se encontraban tachonadas de oscuras marcas granates, la sangre seca de las innumerables víctimas allí sacrificadas a lo largo de los siglos. El fondo se encontraba recubierto por la arena arrastrada por el viento y empedrado con infinidad de guijarros de diferentes formas y tamaños, restos de pasadas ejecuciones y sacrificios. Proyectiles angulosos, puntiagudos y cortantes para infligir el mayor daño posible a la víctima allí ajusticiada. Dos negros agujeros, como dos enormes bocas sin dientes, se abrían a los lados. Uno en frente del otro. Dos madrigueras de strigalhs, seres subterráneos que salían a la superficie para devorar a las moribundas víctimas de la justicia. Reptiles gigantescos de poderosas mandíbulas e irascible temperamento.


"Aurrimar. La leyenda del Dios Errante. Vol. 1. Libro 2 - Amacram"

Yolanda Martín López