lunes, 5 de julio de 2021

Noticias


¿Sabéis qué es esto? Se trata del manuscrito de mi nueva novela. Ya está registrada y ahora toca repasar, corregir, maquetar, diseñar portada… Tantas y tantas cosas quedan por hacer antes de que adquiera su forma definitiva y los lectores puedan disfrutarla…

En septiembre os iré contando más cosas sobre ella. De momento os dejo el título: “El Baile de las Quimeras”

¿Qué os sugiere? La foto que sirve de fondo puede daros una pista sobre el género literario en el que clasificarla. ¿No? Os diré entonces que se trata de una mezcla de drama familiar, Ciencia Ficción suave de aire clásico, Fantasía desquiciada… ¿Os ha picado la curiosidad? Pronto tendréis más noticias de esta aventura que transcurre en un mundo muy diferente a Aurrimar, donde hasta ahora se ambientaban el resto de mis novelas.

Manías de escritor

Hace unos días, un colega de Instagram, el autor Antonio López Sousa (@los_libros_del_sr_lector), me retaba a enumerar mis manías como escritora. La verdad es que no tengo demasiadas, y ni siquiera sé si llamarlas manías, pero aquí van algunas de ellas:

 

*Cuando empiezo a escribir una historia siempre conozco el final, la situación a la que quiero que lleguen mis personajes. Eso no quiere decir que sepa exactamente qué va a suceder o cómo voy a describir los hechos, pero suelo desviarme bastante poco de esa idea original.

Supongo que esto va relacionado de alguna forma con otra de mis manías, en este caso lectora: me gusta leer las últimas frases de los libros antes de empezar a meterme en el relato. Considero que el final no es lo más interesante de las novelas (a no ser que se trate de descubrir quién es el asesino, claro). Es el cómo los personajes han llegado hasta allí lo que más me atrae. El desarrollo de la trama y la profundidad de los personajes es lo que me espolea para seguir leyendo.

 

*Los comienzos los escribo rápido. Al igual que los finales, se presentan de forma bastante clara en mi mente desde el principio. Es el desarrollo de la historia lo que generalmente resulta una auténtica incógnita, una sorpresa sin fin. Supongo que por esto me gusta escribir, porque aunque yo crea que controlo la situación, no es cierto. Las diferentes tramas surgen sin apenas darme cuenta y aunque parezca un tópico, los personajes poseen una asombrosa capacidad para salirse del guión cuando menos te lo esperas.

 

*No hago esquemas, ni guías, ni nada por el estilo. Escribo, sin más. Cuando el relato ya está bastante avanzado sí que suelo hacer una previsión de capítulos, que por supuesto raramente se cumple. También suelo hacer árboles genealógicos de los personajes y tablas con sus características físicas para no meter la pata en las descripciones.

 

*Me gusta poner títulos a los capítulos. Es un trabajo extra, pero esto también va relacionado con mis gustos lectores. Soy de las que leen una y otra vez los pasajes que más me han llamado la atención. Si hay un título es más fácil localizarlos.

No hace mucho leí a un autor (no recuerdo quién) que decía en una entrevista que no ponía títulos a los capítulos porque los consideraba una especie de spoiler. Puede ser. Yo intento que no sea así. Todo lo contario. Procuro que sean lo suficientemente intrigantes como para que el lector desee seguir leyendo. Si lo consigo o no, vosotros lo decidiréis.

 

*Escribo las historias por orden cronológico. Hasta que no resuelvo una situación no paso a la siguiente y esto hace que en ocasiones me atasque en la escritura. Hay pasajes que se me han atragantado de forma considerable. No encontraba la forma correcta de plantearlos para que resultaran claros y fáciles de entender, y he tardado mucho, pero mucho, en escribirlos, retrasando de esta forma el resto del relato.

Aunque, es cierto que durante la escritura de “Aurrimar. La leyenda del Dios Errante” ciertos capítulos los escribí de forma independiente. Los tenía tan claros en la cabeza…

 

*La inspiración puede surgir en cualquier parte y donde menos te los esperas. Siempre llevo papel y lápiz en el bolso o en los bolsillos de las chaquetas para anotar todo lo que me llame la atención y pueda servirme en el futuro para describir personajes, localizar una ciudad, ambientar una sociedad, etc. Soy un poco caótica en este aspecto (y en muchos otros también jajaja…). Tengo la mesa de escritorio y los cajones llenos de papelitos y libretas de este tipo que algún día ordenaré, supongo.

De momento no he utilizado el móvil para estas cosas, pero ya comienzo a planteármelo.

 

*Duermo con papel y boli en la mesilla de noche porque en cualquier momento puedo despertarme con alguna idea maravillosa de la que seguramente me olvidaría al amanecer si no la apunto. ¿No os pasa? Mi cerebro funciona a mil por hora con las luces apagadas, justo antes de dormir. En ocasiones ese momento de lucidez es tan potente, que incluso he llegado a escribir a oscuras para evitar que la luz me robara la inspiración. ¡Qué cosas!

 

*Soy una escritora lenta. Necesito sentarme con calma a escribir, sin prisa, sin tener que andar mirando el reloj. Leo y releo lo anterior para saber por dónde ando y esto ralentiza mucho el proceso.

 

Bueno, creo que de momento es todo. Si se me ocurre alguna más, ya haré una segunda parte. Ha resultado divertido poner estas manías por escrito.

martes, 15 de junio de 2021

Buscando inspiración 6. Bill Viola y el Dracón

Bill Viola es un artista estadounidense que destaca por su carácter pionero en el desarrollo del videoarte. Sus obras engloban videoinstalaciones, ambientes auditivos o performances, y su temática gira preferentemente en torno a la condición humana (nacimiento, muerte, transformación, renacimiento, transfiguración, espiritualidad…)

Y os preguntareis… ¿Qué tiene que ver este hombre con mi novela “El Dracón y el lobo de fuego"? Os cuento:

Creo que ya he comentado en alguna ocasión que estuve trabajando durante casi siete años en el Museo Guggenheim-Bilbao. Era auxiliar de sala y pasaba muchas, muchas horas al día en compañía de las obras de arte que allí se exponían. Resultaba casi inevitable que el museo se convirtiera una de mis principales fuentes de inspiración mientras escribía “Aurrimar. La leyenda del Dios Errante” y “El Dracón y el lobo de fuego”. Siempre llevaba los bolsillos de la chaqueta del uniforme llenos de cuartillas A5 dobladas por la mitad para apuntar cualquier cosa que me viniera a la cabeza. Ideaba historias, escribía sin parar, y así, los muchos ratos muertos que se producían cuando no había público, transcurrían de forma mucho más entretenida y productiva.

Bill Viola: Retrospectiva (2017), fue la última gran exposición en la que estuve presente y una de las que más disfruté como trabajadora del museo. Seguramente la mayoría de mis compañer@s no opinarían lo mismo: diez horas al día en salas oscuras, de pie, viendo siempre los mismos vídeos, vigilando que los visitantes no estropearan las instalaciones con alguna imprudencia… Desde luego no parece el mejor de los planes. Pero para mí fue una de las experiencias más relajantes tras muchos años trabajando allí; y Bill Viola se convirtió en uno de mis artistas favoritos. Antes, ni siquiera había oído hablar de él.


La mayoría de los vídeos de esta retrospectiva eran lentos, muy lentos, pausados, durante minutos apenas pasaba nada en ellos. Realizados para disfrutarlos sin prisas, en modo contemplativo, esperando la sorpresa que escondían o simplemente reflexionando sobre lo que allí se mostraba o sugería.  Pequeñas y medianas pantallas o grandes instalaciones, la variedad era  rica en experiencias. En algunas de ellas se proyectaban personas caminando por un paisaje árido, simplemente eso, caminaban hasta que se encontraban en un punto y daban la vuelta o se volvían a separar. En otra sala por ejemplo, en total oscuridad, proyectadas sobre dos losas de granito negro, una pareja de ancianos, completamente desnudos, estudiaban su cuerpo con una pequeña luz, muy lentamente, como si el tiempo ya no importara, concienzudamente, buscando la muerte…


Obras todas ellas que me resultaban hipnóticas, aunque supongo que para mucha gente eran simplemente aburridas porque en apariencia nada sucedía en ellas. Me daba rabia cuando los visitantes se pasaban por las salas sin pararse a mirar, saliendo de ellas aburridos, perdiéndose lo más interesante que estaba por llegar. Está visto que la paciencia no es nuestro fuerte.

Pero a lo que iba en esta publicación… En esa época yo estaba escribiendo “El Dracón y el lobo de fuego”, y reconozco que andaba un poco perdida: no acababa de visualizar uno de los escenarios más importantes de la trama. Y fue Bill Viola el que me mostró el camino.

El fuego y el agua eran elementos recurrentes en muchas de las proyecciones. Elementos contrapuestos, pero al mismo tiempo complementarios y que podían coexistir en perfecta armonía dentro de la misma obra. Justo lo que yo necesitaba en el Templo de los Misterios: un lugar de paz, espiritualidad y comprensión de los opuestos. Un enclave poderoso en el que fuego y agua guiarían a mis personajes hacia el clímax de la historia.



En concreto, fueron tres obras las que me abrieron la mente y pusieron fin a mi bloqueo: Night Vigil, Fire Woman y Tristan’s Ascension. Son descritas de la siguiente manera en la web del museo.

NIGHT VIGIL

Las imágenes de Vigilia nocturna (Night Vigil) provienen de una producción de la ópera de Richard Wagner Tristán e Isolda, una colaboración entre el director Peter Sellars, el director de orquesta Esa-Pekka Salonen, Bill Viola y la productora ejecutiva Kira Perov (vídeo, 2004–05). La leyenda original de Tristán e Isolda es la historia de un amor tan intenso y profundo que resulta imposible contenerlo en los cuerpos físicos de los amantes. Para satisfacer sus deseos, en último término los protagonistas deben trascender la vida y llegar a un lugar que está más allá de las polaridades de luz y sombra, masculino y femenino, vida y muerte, tiempo y eternidad.


La instalación Vigilia nocturna consiste en un díptico de vídeo retroproyectado sobre pantallas contiguas. El vídeo muestra una secuencia en la que un hombre y una mujer, separados por la oscuridad en plena noche, se ven atraídos el uno hacia el otro, y hacia la fuente de luz que ilumina su deseo. Cada uno emprende un viaje individual para alcanzar su objetivo: el de él es un viaje externo de acción, un largo trayecto en medio de la oscuridad de la noche que conduce a la luz de un fuego abrasador; el de ella es un viaje interior de contemplación, el encendido metódico de unas velas hasta que la estancia se ilumina por completo. Aunque ambos emprenden un viaje solitario y por separado, tienen el mismo destino: la fusión del yo individual en un mundo que trasciende la muerte.


Y en la sala contigua, sobre una pantalla gigante de 5,8 x 3,25 se proyectaban dos videos de forma consecutiva:

FIRE WOMAN

Mujer fuego (Fire Woman) es una visión en la memoria de un hombre que agoniza. La silueta de una mujer aparece a contraluz ante un muro de fuego. Tras algunos minutos, la mujer avanza, abre los brazos y se hunde en su propio reflejo. Cuando las llamas de la pasión y la fiebre envuelven la mirada interior y la revelación de que el deseo físico ya no regresará ciega al observador, la superficie reflejante se hace añicos y vuelve a su estado esencial de formas ondulantes de luz pura. Mujer fuego es una instalación que consiste en una proyección de imágenes en una gran pantalla vertical. Cuatro canales de sonido envolvente llenan el espacio.



TRISTAN’S ASCENSION (THE SOUND OF A MOUNTAIN UNDER A WATERFALL)

La ascensión de Tristán (Tristan’s Ascension) describe la ascensión del alma después de la muerte, cuando despierta y es atraído hacia una cascada cuya agua sube en lugar de caer. El cuerpo de un hombre yace sobre una losa en una sala de hormigón vacía. Unas pequeñas gotas de agua aparecen a medida que suben desde el suelo y ascienden en el espacio. Lo que comienza como una llovizna se transforma en un diluvio atronador, y el agua que cae empuja el cuerpo inerte del hombre, que pronto cobra vida. Sus brazos se mueven desgarbados y su torso se arquea en las aguas revueltas.

Por último, todo el cuerpo se alza desde la losa, se eleva por la fuerza del agua y desaparece por la parte superior de la cascada. El torrente se sosiega gradualmente y las gotas se van espaciando hasta que solo queda la losa vacía, brillante sobre el suelo húmedo. La secuencia se proyecta sobre una gran pantalla vertical montada en la pared. Un sistema de sonido envolvente 4.1 especialmente configurado despliega el sonido en la dimensión vertical del espacio.

 

¿Se ha notado que me gustó esta exposición? Ja, ja, ja... Os dejo el enlace del museo para que podáis leer las descripciones de todas las obras que se expusieron:

Bill Viola | Obras | Museo Guggenheim Bilbao (guggenheim-bilbao.eus)

Algunas de ellas podéis verlas en YouTube para haceros una idea. Aunque la calidad es bastante mala y la experiencia nada tiene que ver con disfrutarlas en vivo y en directo.

lunes, 7 de junio de 2021

Aurrimar. La leyenda del Dios Errante / Barcos /Estrella Roja

El Estrella Roja es un viejo carguero salido de algún olvidado astillero de Guerhotia, que doscientos años atrás, durante su época de máxima prosperidad, había sido el asentamiento más dinámico y populoso de la Laguna Escondida. Un pequeño puerto situado en la desembocadura del Belonte, al que mercaderes de todo el Continente y de los Pueblos Libres acudían para aprovisionarse de las raras hierbas que crecían en las orillas del lúgubre río, así como de drogas y psicotrópicos que se producían en abundancia en los laboratorios de las poderosas familias que dominaban tan lucrativo mercado. Sustancias todas ellas muy apreciadas por los más afamados galenos de la Confederación de Puertos.

Sus habitantes prosperaron y se volvieron cada vez más osados. Haciendo caso omiso de las siniestras historias que circulaban sobre el interminable bosque que crecía a sus espaldas, en las orillas del Belonte, se internaron cada vez más en las entrañas del mismo, río arriba, en busca de nuevos y exóticos productos que ofrecer a sus insaciables clientes. Fue entonces cuando las leyendas les alcanzaron y comenzó su lenta decadencia. Las expediciones se perdían en las profundidades de la floresta sin dejar rastro; las patrullas enviadas en su busca regresaban mermadas y muchos de sus miembros, enloquecidos por el terror, ofrecían espeluznantes testimonios sobre seres monstruosos devoradores de hombres, criaturas pensantes que se ocultaban en los pantanos... Otros muchos, simplemente no regresaban jamás.

Poco a poco, los miembros más influyentes y adinerados de aquella decadente comunidad la fueron abandonando. Los estremecedores hechos relatados por los supervivientes cada vez se producían más cerca de sus residencias y temían por su seguridad. La mayoría emigraron a Satria, que situada más al sur, en territorio samio, vio incrementada de esta manera su población y su actividad comercial, robándole el protagonismo en el tráfico marítimo en la Laguna Escondida.

Las ruinas de las antiguas mansiones pueblan ahora los canales de Guerhotia. Apenas diez familias sobreviven allí gracias al tráfico de drogas ilegales, la caza y la pesca. Las fabulosas y reputadas sustancias que antiguamente inundaban los mercados de los Puertos, fueron prohibidas por la Orden de la Verdad cuando su dominio se impuso sobre los antiguos dioses. Piratas, traficantes y mercenarios son ahora sus clientes. Un comercio clandestino y peligroso en manos de hombres con pocos escrúpulos.

Hasta allí llegó Ferdiag Ysenti por primera vez siendo un joven furioso y resentido con la vida. Formaba parte en aquel entonces de la tripulación de “La Testa”, un robusto navío dedicado al comercio de maderas exóticas que recalaba con frecuencia en las proximidades de Guerhotia. Seducido por las drogas alucinógenas que allí descubrió, se dejó arrastrar por ellas hasta caer en un profundo coma que duró varios días. Inexperto como era en semejantes sustancias, y acuciado por un irrefrenable deseo de olvidar y evadirse de los recuerdos que le atormentaban, cometió el error de mezclar en su pipa de marfil todo aquello que se le ofrecía sin pararse a medir las consecuencias

Su capitán le abandonó al no presentarse el día en el que zarpaban y al despertar, se encontró solo, apenas sin dinero y sin barco con el que escapar de la malsana ciudad de los pantanos.

Pasaron muchas semanas antes de que la diosa Fortuna acudiera en su ayuda. Durante el invierno eran pocos los barcos que hasta allí se acercaban, y los que lo hacían, se limitaban a una navegación de cabotaje dentro de la Laguna Escondida que poco le interesaba.

Fue una noche de tormenta y fuerte oleaje cuando, refugiado en el único establecimiento de Guerhotia que podía ostentar el título de taberna, su suerte cambió. Una magnífica mano de cartas le otorgó un selecto cofre de hierbas para fumar y la titularidad de un viejo cascarón medio hundido junto a uno de los antiguos almacenes de la ciudad.

Herrumbroso, con la madera medio podrida y sus mástiles fracturados y engalanados por una espesa vegetación que albergaba todo tipo de pequeña fauna autóctona, el barco no presentaba el mejor de los aspectos. Lejos de desanimarse, su alma soñadora comenzó a volar lejos. Tenía todo el invierno por delante para hacer que aquella nave flotara nuevamente. En primavera el paso de El Nido sería franqueable y podría salir de aquella ratonera.


No le fue difícil conseguir la tripulación que necesitaba. Hasta Guerhotia llegaban todo tipo de rufianes, maleantes, desahuciados, gentes de mal vivir, con pasado pero sin futuro, y que al igual que él, buscaban fuera de la ley lo que la vida les había negado.

La estrella roja de siete puntas fue la carta que le otorgó la libertad. Un buen nombre para su barco, una reconocible insignia para su bandera.  





martes, 18 de mayo de 2021

Ensueño de sal

Con esta canción (o eso pretende ser) participé en el reto de Instagram de @buho_narramundos en el que se nos instaba a crear una canción o leyenda en la que apareciera una sirena y uno de los monstruos marinos que te deba a elegir. Me quedé con la ballena blanca.

¿Alguien dispuesto a ponerle música a esto?


Ron en las venas

Viento en las velas

Sigo la estela de la blanca ballena

 

Desde cubierta contemplo las olas bailar

Buscando señal de su presencia mortal

Pues la bestia es mi sino

Marca la senda de mi destino

 

Dulce susurro

Hipnótico canto

Voz de sirena

De recuerdo infausto

 

En sueños me hablas

En ellos resides

Ensueños de sal

Y espuma de mar

 

Ron en las venas

Viento en las velas

Sigo la estela de la blanca ballena

 

Te odio, te amo

No sé qué decir

Años atrás

Mi vida salvaste o eso creí

Cadáver andante desde entonces fui

 

Todo robaste a este pobre infeliz

Alma, dios y sosiego

En tus brazos perdí

 

Ron en las venas

Viento en las velas

Sigo la estela de la blanca ballena

 

Evoco tu aliento, tu beso

Tu piel

De nácar perlada y sabor a miel

Amargo recuerdo de hiel

 

¡Mira! ¡Por fin!

Allí resopla, allí está

La puerta al abismo de

De tus ojos de sal

 

Arise, susurra la arena,

Arise, anuncia el coral

Arise, grita tu nombre el cachalote infernal

Pero yo sé quién eres en realidad

Tu nombre es Muerte

Y te acepto sin más.

 

Ron en las venas

Viento en las velas

Sigo la estela de la blanca ballena...


domingo, 9 de mayo de 2021

Conectando Imágenes. Andrakas

No hace mucho descubrí esta imagen en una cuenta de Instagram (@medusinis_painture). Se trata del detalle de un oleo más grande titulado “Opio”, de la artista Marina Kolesnikova. Nada más verlo, lo asocié de inmediato con uno de mis personajes de “El Dracón y el lobo de fuego”.

Resulta curioso, si observo la imagen de la pintura completa, nada hay en ella que me lleve a relacionarla con alguna de mis novelas. Pero este primer plano, el rostro atractivo y el semblante perdido, incluso su indumentaria… Todo ello cuadró de repente en mi mente, como si de un puzle se tratara, con el aspecto que debería tener Andrakas sin saber muy bien por qué.

Se trata de un personaje importante en la historia. Incluso podría clasificarlo como un segundo protagonista, situado casi al mismo nivel que Índigo, el Dracón. Un valiente y apuesto joven marcado por un cruel pasado que desea dejar atrás.

¿Sabéis de dónde procede su nombre? Andrakas era mi tienda de discos favorita (hoy desaparecida), en Bilbao, situada muy cerca de la Universidad donde estudiaba. Siempre me pareció un nombre poderoso. Permaneció  guardado en mi memoria durante años y años, esperando el momento idóneo para utilizarlo… 



domingo, 25 de abril de 2021

Aurrimar. La leyenda del Dios Errante / Barcos /Rumor Clandestino

Se trata de un imponente navío dotado de tres esbeltos mástiles, casco reforzado y abundante arboladura, con la que logra alcanzar grandes velocidades si el viento es favorable. Buque de carga y exploración, posee grandes y espaciosas bodegas en las que transportar mercancías de todo tipo: materias primas, ánforas y grano, minerales, material de construcción…; incluso corpulentos animales como los bogos, muy utilizados en el transporte terrestre por su fuerza y resistencia.

Pese a su gran tonelaje, no necesita de una numerosa tripulación para gobernarlo. Su versatilidad y maniobrabilidad le permite ceñirse al viento hasta en las peores condiciones atmosféricas; e incluso recalar en costas que para otros capitanes, menos osados y ambiciosos, resultarían impensables.

Lancer Caradam es su capitán. Compró el barco a buen precio, en el puerto de Jornibia, a un armador retirado que pretendía desguazarlo para venderlo por piezas. Cansado de la ausencia de beneficios en el constante deambular del Pribylon, siempre embarcado en la búsqueda de olvidados mitos y leyendas (y en el que llegó a ser capitán durante nueve años), decidió alejarse de la influencia de Adilaia de Galatia y su gente (que le había inculcado su amor por el mar y los lugares inexplorados), para probar fortuna como comerciante independiente. Acompañado de sus inseparables amigos de la infancia, Polux y Kaleen, y de la pequeña tripulación que lograron contratar con los ahorros que les quedaban, se lanzaron al mar dispuestos a comerse el mundo.

Los inicios no fueron fáciles. Apenas contaba entonces treinta años, carecía de la experiencia necesaria, y la poderosa Cofradía de Puertos no veía con buenos ojos que capitanes ajenos a su organización mercadearan en lo que ellos consideraban sus dominios. Pero Lancer era ambicioso, le gustaban los desafíos. No se conformaría con transportar mercancías de un puerto a otro por el resto de su vida. Además de fortuna, buscaba notoriedad. Y para lograrlo, había que ir más lejos, allá donde ningún otro capitán de la Confederación de Puertos se aventuraba por miedo a perder su barco… o su vida.

No fueron pocas las estaciones comerciales que logró asentar en territorios hasta entonces inexplorados o poco explotados por ser considerados peligrosos o de escaso interés comercial. Sus audaces y desafiantes expediciones pronto le reportaron las ganancias y el prestigio que siempre había buscado. Los nombres del Rumor Clandestino y su osado capitán se convirtieron en leyendas que marinos y mercaderes cantaban en las tabernas de los puertos.

Su trabajada riqueza no tardó en despertar envidias entre sus competidores, pero también el interés de la clasista Cofradía, siempre ávida de beneficios, y que comenzaba a ver en aquel joven capitán, la sangre que necesitaba para renovar sus filas. Y así, Lancer Caradam, primogénito de una humilde familia de siervos en las tierras de los Señores de Lar, pasó en unos años, de ser considerado poco menos que un pirata, a convertirse en uno de los miembros más influyentes dentro de la prestigiosa institución que gobernaba el Continente.

El Rumor Clandestino y todo lo que significaba de desafío y libertad, quedó atrás, en dique seco, en el puerto de Sigyar-Kapur, a la espera de que alguien volviera a despertar en su capitán las ansias de aventuras, ahora acalladas por un prometedor matrimonio con Cimbria de Navasfrías y Trasmonte, única hija de la más poderosa familia de los Siete Puertos. Una alianza que le permitiría ascender hasta lo más alto de la escala social. Un sueño hecho realidad.


jueves, 22 de abril de 2021

Sant Jordi 2021

¿Qué mejor forma para desearos un Feliz día del Libro 2021 que con esta preciosa ilustración de Jordi Bernadó Nef? Si queréis ver más trabajos de este maravilloso artista, podéis hacerlo en:

Instagram: @jordi_nef

Página Web: www.nefstudio.es



lunes, 19 de abril de 2021

Personajes. Ojos

Hace un par de semanas, durante una de esas noches de insomnio que cada vez son más frecuentes (y creo que influenciada por el agujero negro en forma de iris del libro de Antonio López Sousa La verdad sobre el incidente estelar más famoso de la Historia de la Humanidad (Relatos del Hombre del Futuro nº 1”), que durante días me miraba desde la mesilla), me dio por pensar en los ojos de mis personajes principales y en los colores que les caracterizan y les otorgan personalidad; siendo ese quizá su rasgo físico más destacable. ¿Ha sido algo realizado de forma premeditada? Pues no sabría deciros. Simplemente surgió así.

El AZUL es el color de Índigo, protagonista de "El Dracón y el lobo de fuego". Cierto que hay muchos personajes en mis novelas cuyos ojos son azules, pero no como los del Dracón. Los suyos son de un tono oscuro, añil, casi negro si hay poca luz. ¿Le otorgan poderes o algo similar? ¡Para nada! Pero no dejan de tener su importancia en el complejo puzle que es la vida de este personaje. Azul, añil, índigo... Diferentes términos para un mismo color. ¿Creéis que su madre le puso el nombre pensando en los ojos del recién nacido? Si la respuesta es sí, estaríais equivocados. Para averiguar la verdad tendréis que leer el libro. Aunque, puede que no os haga falta si os digo que la idea me vino al recordar cierta escena de la película "Gladiador"; durante la estancia de Máximo en Zuccabar. ¡Venga, a darle a la neurona! 


El VERDE es el color, única y exclusivamente, para Meda, el protagonista de "Aurrimar. La leyenda del Dios Errante". Ningún otro de los cientos de personajes que pueblan mis historias posee semejante característica física. Curioso, ¿verdad? Y es que él es único, mi niño bonito, el más querido, el que más me ha hecho llorar. Amado por la mayoría de mis lector@s, odiado por otr@s. ¡Qué le vamos a hacer! Como en la vida real: no se puede gustar a todo el mundo.

Meda posee unos ojos verdes espectaculares, hermosos, profundos, capaces de traspasar el alma. ¡Literal! Que sólo él posea semejante color en Aurrimar tiene una explicación que deberéis descubrir entre las páginas del libro.

Meda no fue el primer personaje sobre el que escribí para la trilogía. Ese honor se lo lleva un tal Trabor Crivix, que aparece por primera vez en el capítulo 14 del primer volumen. Como veis, el relato no se escribió de forma lineal, ni por supuesto se parecía en nada al resultado final. Soy caótica, lo sé.

La historia de Meda y su pueblo, los Tulos, surgió de forma espontánea tras un viaje a Jordania. Lo notareis enseguida al comenzar a leer. El caso es que necesitaba un nombre para el personaje. Algo corto, fácil de recordar y que sonara a desierto. La casualidad quiso que en el escritorio de mi PC tuviera una imagen de Mada'in Salen, la Petra de Arabia Saudí (¿un futuro viaje quizás?) ¡Pues ya está! ¿Para qué perder más tiempo pensando? Le cambio una letra y punto. ¡Me encanta el nombre!
Tiempo después de la publicación de la trilogía, me dio un día por introducir en Google el nombre de Meda. ¡Sorpresa, sorpresa! MEDA es uno de los instrumentos que llevaría Perseverance, el rover de Mars 2020, hasta Marte. Mi niño viajando por el espacio sideral. ¡Toda una premonición la mía! Leed y sabréis por qué lo digo. 


¿Conocéis a alguien con los ojos VIOLETA? Solía decirse que la actriz Elizabeth Taylor los tenía de ese color, y que incluso David Bowie poseía esa cualidad. No sé. Lo cierto es que siempre me pareció algo fascinante, casi mágico. Una rareza que sin duda me gustaría ver. Y precisamente por ser algo tan poco común, resulta un rasgo físico de lo más atractivo con el que dotar a ciertos personajes.
En mis novelas sólo hay dos personas con ojos de este color:

La primera es Yody, una niña pequeña de ascendencia "venti", un pueblo de las praderas entre cuya población no es raro encontrar dicha característica. Su diosa Iris o Irisa, posee semejante cualidad. Pero Yody es un personaje secundario (aunque importante en la trama de "El Dracón y el lobo de fuego"). ¿Entonces? ¿No había dicho al comienzo de esta disertación que hablaría sobre la importancia que posee el color de ojos en mis protagonistas?

¡Pues bien! Mi segundo personaje con ojos violeta sí que carga sobre sus espaldas con el peso de la historia en la que aparece. ¿Y quién es él? Su nombre es Íriam Aliste. Sus iris violeta forman parte de su herencia materna y... hasta aquí puedo contar. Bueno, os diré, que en este caso, sus ojos sí que le diferencian de forma llamativa del resto de la población.
¡Lo siento! Forma parte de la trama de la nueva novela que ayer mismo terminé. Tendréis que esperar para descubrir todos sus misterios. Ya os iré desvelando sus entresijos poco a poco.

sábado, 3 de abril de 2021

Buscando inspiración 5. Bilaboo

En ocasiones, resulta complicado buscar nombre propios para todas las localizaciones que aparecen en una novela tan extensa como es “Aurrimar. La leyenda del Dios Errante”. Los personajes de esta compleja trilogía se desplazan continuamente por las diferentes tierras que conforman lo que es conocido como el Continente. Ya sea en barco, a pie o a caballo, sus emocionantes aventuras nos llevarán inevitablemente a conocer todos y cada uno de los enclaves que aparecen en el mapa al comienzo del libro.

En dicho mapa, se encuentran bien señalizadas con una estrella, las ciudades portuarias que forman parte de la Confederación de Puertos, dirigida por la poderosa Cofradía, y que a su vez, está compuesta por los más ricos e influyentes comerciantes y armadores de los Siete Puertos.

Bilaboo es uno de esos puertos, el más pequeño, pero no por ello menos importante, debido sobre todo a su estratégica situación geográfica. Asentado en la parte más oriental del extenso brazo de mar conocido como La Lengua, son sus barcos los que mantienen el comercio abierto con la vecina e independiente (y en ocasiones belicosa) Samia. Además, es el último puerto de la Confederación en el que poder avituallarse antes de iniciar la peligrosa travesía a través del paso denominado El Nido, que da acceso a la misteriosa Laguna Escondida y al puerto lacustre que la controla: Guerhotia.

Bilaboo es también conocido por la maestría de sus artesanos (que proporcionan prestigio y riqueza a la ciudad) y por la bulliciosa animación que abarrota sus estrechas calles. Se trata de una ciudad eminentemente estudiantil, con mucha gente joven siempre dispuesta a aprender y a divertirse. Sus Centros de Formación, Academias y Escuelas, no son tan reputadas y afamadas como las de Nublia o Puerto Crucero, pero sus precios son mucho más asequibles, lo que permite a las clases menos favorecidas acceder a una educción superior de calidad.

¿Y de dónde procede el nombre de Bilaboo? ¿Cómo se me ocurrió? Muy fácil. Vivo cerca de Bilbao y es allí donde realicé mis estudios universitarios. Solo tuve que añadir una letra y cambiar otras de posición y… voilà, ya tenemos a la capital vizcaína convertida en un exótico puerto situado en un mundo mágico llamado Aurrimar.

viernes, 2 de abril de 2021

Reseñas. “El Dracón y el lobo de fuego” por Antonio López Sousa


Parece que los lectores de “El Dracón y el lobo de fuego” se han puesto de acuerdo últimamente para terminar el libro al mismo tiempo. Si hace unos días os mostraba la reseña de Francisco Santos Muñoz Rico, hoy es el turno de otro de mis autopublicados favoritos: Antonio López Sousa.

𝗘𝗹 𝗗𝗿𝗮𝗰ó𝗻 𝘆 𝗲𝗹 𝗹𝗼𝗯𝗼 𝗱𝗲 𝗳𝘂𝗲𝗴𝗼
Yolanda Martín López (2018)

Si algo me ha aportado #bookstagram ha sido, entre otras cosas, conocer a muchas personas que como yo se dedican a juntar letras y ordenar palabras. Es decir, a escribir. Personas que de otro modo jamás habría conocido y cuyas fascinantes creaciones me habría perdido. Porque no tener el apoyo de una gran editorial no nos hace a los autopublicados tener menos calidad.

Yolanda Martín López, alias @adi_de_galatia , es una de esas personas cuya obra jamás habría conocido de no haberme metido en este mundillo bookstagramero. Y lo que me habría perdido.

Pero vayamos por partes.

El Dracón y el lobo de fuego es un libro de fantasía pura, repleto de magia y aventuras, que sigue los clásicos cánones del bien contra el mal y el viaje del héroe, aunque con un héroe un tanto diferente a lo habitual. Y ese esquema, que podríamos entender como muy trillado, nunca defrauda si está bien construido, como es el caso, pues la Historia del Dracón, una metahistoria en realidad, posee un argumento muy sólido y un desarrollo pleno de coherencia que le confiere un carácter sobrio y eficaz.

Mención aparte merece el magnífico personaje principal, Índigo, el Dracón. Uno de esos personajes que tanto me gustan, repleto de grises, que se balancea siempre sobre el filo del abismo, con unas luchas internas de lo más interesantes y con un desarrollo muy cuidado. Y aunque hay otros, como el cuasi coprotagonista Andrakas, debo reconocer que el gran peso de la obra lo lleva él.

Así que ya sabéis, si os gusta la fantasía esta es una buena elección. Además, ahora mismo Yolanda lo tiene en oferta, y os aseguro que lo manda bonito, bonito... Y firmado, claro. Ahora tocará seguir con «Aurrimar» la trilogía de fantasía de la que surgió esta obra... Sí, voy para atrás, como los cangrejos... Bueno, los cangrejos en realidad van de lado...

Y eso. ¡Leed, insensat@s!

Antonio López Sousa, conocido en Instagram como @los_libros_del_sr_lector es un autor de literatura fantástica y ciencia ficción cuyas obras podéis encontrar en Amazon: La saga de Las Lágrimas de Llanto, El camino inverso, La verdad sobre el incidente estelar más famoso de la Historia de la Humanidad (Relatos del Hombre del Futuro nº1) y El sabor del hierro en el agua.

He tenido el gusto de leer algunas de sus novelas. Si queréis saber mis impresiones sobre ellas podéis pasaros por mi otro blog, Vector Renacimiento. Las encontrareis en la etiqueta Nuevas Letras.

sábado, 27 de marzo de 2021

Reseñas. “El Dracón y el lobo de fuego” por Francisco Santos Muñoz Rico

Hace unos días, Francisco Santos Muñoz Rico terminó de leer mi novela “El Dracón y el lobo de fuego”. Y esta fue la reseña que subió a su cuenta de Instagram @franky_le_marchant: 

El Dracón Y El Lobo De Fuego, de Yolanda Martín López. @adi_de_galatia
Dos cosas quiero destacar de esta obra:
La primera la sensibilidad con que trata la autora a todos y cada uno de los personajes, otorgándoles así a todos una cualidad real muy gratificante.
La segunda el magnífico personaje central, el Dracón, un tipo oscuro y turbulento, y al tiempo luminoso y calmo: es decir, alguien más cercano a una persona que a un personaje. El tratamiento tan realista del protagonista en un mundo fantástico hace que ese mundo, precisamente, se torne muy convincente. Este hombre, el Dracón, ha elegido una senda difícil y la sigue como su temperamento mejor se lo permite, no actúa a veces con plena convicción, pero ¡actúa! Y eso le hace muy caro al lector.
La historia es una aventura de tinte oscuro, que tal vez recuerde a veces a El Señor De Los Anillos: hay una pesada carga y un largo viaje... tampoco quiero destripar. Si os gusta la literatura contundente os gustará este libro.
Por otra parte: la carga que lleva de historia del propio mundo, de cosmogonía, teogonía, de geografía... esas cosas que tiene también Tolkien que hacen que "ese mundo parezca real": ¡excelente, señores!
Es fácil verlo, también, cinematográficamente: unos productores avispados sacarían buen material para el celuloide, o el digitaloide, como sea ahora.
Ahora ya tengo decidido leer sus anteriores trabajos: la trilogía de Aurrimar. Y espero que vosotros, malandrines, ¡también!

 

Francisco Santos Muñoz Rico, poeta, novelista, escritor polifacético. Autor de las novelas: “La ciudad de los infrahombres, “El zombi, “Aquí hay monstruos”, Juego de sueños”, Trozo de carne. El pan y la sangre”, “La asesina”, “El tesoro de la urraca”, “Frank Malone busca venganza” y “Primer plano del fuego” (todas ellas disponibles en Amazon). Ha publicado su poemario “Injertos” con el sello independiente Open City. Colaborador en el blog Dentro del Monolito. También publica su poesía en mi otro blog, Vector Renacimiento, donde posee una sección propia denominada De rincones y esquinas