domingo, 9 de mayo de 2021

Conectando Imágenes. Andrakas

No hace mucho descubrí esta imagen en una cuenta de Instagram (@medusinis_painture). Se trata del detalle de un oleo más grande titulado “Opio”, de la artista Marina Kolesnikova. Nada más verlo, lo asocié de inmediato con uno de mis personajes de “El Dracón y el lobo de fuego”.

Resulta curioso, si observo la imagen de la pintura completa, nada hay en ella que me lleve a relacionarla con alguna de mis novelas. Pero este primer plano, el rostro atractivo y el semblante perdido, incluso su indumentaria… Todo ello cuadró de repente en mi mente, como si de un puzle se tratara, con el aspecto que debería tener Andrakas sin saber muy bien por qué.

Se trata de un personaje importante en la historia. Incluso podría clasificarlo como un segundo protagonista, situado casi al mismo nivel que Índigo, el Dracón. Un valiente y apuesto joven marcado por un cruel pasado que desea dejar atrás.

¿Sabéis de dónde procede su nombre? Andrakas era mi tienda de discos favorita (hoy desaparecida), en Bilbao, situada muy cerca de la Universidad donde estudiaba. Siempre me pareció un nombre poderoso. Permaneció  guardado en mi memoria durante años y años, esperando el momento idóneo para utilizarlo… 



domingo, 25 de abril de 2021

Aurrimar. La leyenda del Dios Errante / Barcos /Rumor Clandestino

Se trata de un imponente navío dotado de tres esbeltos mástiles, casco reforzado y abundante arboladura, con la que logra alcanzar grandes velocidades si el viento es favorable. Buque de carga y exploración, posee grandes y espaciosas bodegas en las que transportar mercancías de todo tipo: materias primas, ánforas y grano, minerales, material de construcción…; incluso corpulentos animales como los bogos, muy utilizados en el transporte terrestre por su fuerza y resistencia.

Pese a su gran tonelaje, no necesita de una numerosa tripulación para gobernarlo. Su versatilidad y maniobrabilidad le permite ceñirse al viento hasta en las peores condiciones atmosféricas; e incluso recalar en costas que para otros capitanes, menos osados y ambiciosos, resultarían impensables.

Lancer Caradam es su capitán. Compró el barco a buen precio, en el puerto de Jornibia, a un armador retirado que pretendía desguazarlo para venderlo por piezas. Cansado de la ausencia de beneficios en el constante deambular del Pribylon, siempre embarcado en la búsqueda de olvidados mitos y leyendas (y en el que llegó a ser capitán durante nueve años), decidió alejarse de la influencia de Adilaia de Galatia y su gente (que le había inculcado su amor por el mar y los lugares inexplorados), para probar fortuna como comerciante independiente. Acompañado de sus inseparables amigos de la infancia, Polux y Kaleen, y de la pequeña tripulación que lograron contratar con los ahorros que les quedaban, se lanzaron al mar dispuestos a comerse el mundo.

Los inicios no fueron fáciles. Apenas contaba entonces treinta años, carecía de la experiencia necesaria, y la poderosa Cofradía de Puertos no veía con buenos ojos que capitanes ajenos a su organización mercadearan en lo que ellos consideraban sus dominios. Pero Lancer era ambicioso, le gustaban los desafíos. No se conformaría con transportar mercancías de un puerto a otro por el resto de su vida. Además de fortuna, buscaba notoriedad. Y para lograrlo, había que ir más lejos, allá donde ningún otro capitán de la Confederación de Puertos se aventuraba por miedo a perder su barco… o su vida.

No fueron pocas las estaciones comerciales que logró asentar en territorios hasta entonces inexplorados o poco explotados por ser considerados peligrosos o de escaso interés comercial. Sus audaces y desafiantes expediciones pronto le reportaron las ganancias y el prestigio que siempre había buscado. Los nombres del Rumor Clandestino y su osado capitán se convirtieron en leyendas que marinos y mercaderes cantaban en las tabernas de los puertos.

Su trabajada riqueza no tardó en despertar envidias entre sus competidores, pero también el interés de la clasista Cofradía, siempre ávida de beneficios, y que comenzaba a ver en aquel joven capitán, la sangre que necesitaba para renovar sus filas. Y así, Lancer Caradam, primogénito de una humilde familia de siervos en las tierras de los Señores de Lar, pasó en unos años, de ser considerado poco menos que un pirata, a convertirse en uno de los miembros más influyentes dentro de la prestigiosa institución que gobernaba el Continente.

El Rumor Clandestino y todo lo que significaba de desafío y libertad, quedó atrás, en dique seco, en el puerto de Sigyar-Kapur, a la espera de que alguien volviera a despertar en su capitán las ansias de aventuras, ahora acalladas por un prometedor matrimonio con Cimbria de Navasfrías y Trasmonte, única hija de la más poderosa familia de los Siete Puertos. Una alianza que le permitiría ascender hasta lo más alto de la escala social. Un sueño hecho realidad.


jueves, 22 de abril de 2021

Sant Jordi 2021

¿Qué mejor forma para desearos un Feliz día del Libro 2021 que con esta preciosa ilustración de Jordi Bernadó Nef? Si queréis ver más trabajos de este maravilloso artista, podéis hacerlo en:

Instagram: @jordi_nef

Página Web: www.nefstudio.es



lunes, 19 de abril de 2021

Personajes. Ojos

Hace un par de semanas, durante una de esas noches de insomnio que cada vez son más frecuentes (y creo que influenciada por el agujero negro en forma de iris del libro de Antonio López Sousa La verdad sobre el incidente estelar más famoso de la Historia de la Humanidad (Relatos del Hombre del Futuro nº 1”), que durante días me miraba desde la mesilla), me dio por pensar en los ojos de mis personajes principales y en los colores que les caracterizan y les otorgan personalidad; siendo ese quizá su rasgo físico más destacable. ¿Ha sido algo realizado de forma premeditada? Pues no sabría deciros. Simplemente surgió así.

El AZUL es el color de Índigo, protagonista de "El Dracón y el lobo de fuego". Cierto que hay muchos personajes en mis novelas cuyos ojos son azules, pero no como los del Dracón. Los suyos son de un tono oscuro, añil, casi negro si hay poca luz. ¿Le otorgan poderes o algo similar? ¡Para nada! Pero no dejan de tener su importancia en el complejo puzle que es la vida de este personaje. Azul, añil, índigo... Diferentes términos para un mismo color. ¿Creéis que su madre le puso el nombre pensando en los ojos del recién nacido? Si la respuesta es sí, estaríais equivocados. Para averiguar la verdad tendréis que leer el libro. Aunque, puede que no os haga falta si os digo que la idea me vino al recordar cierta escena de la película "Gladiador"; durante la estancia de Máximo en Zuccabar. ¡Venga, a darle a la neurona! 


El VERDE es el color, única y exclusivamente, para Meda, el protagonista de "Aurrimar. La leyenda del Dios Errante". Ningún otro de los cientos de personajes que pueblan mis historias posee semejante característica física. Curioso, ¿verdad? Y es que él es único, mi niño bonito, el más querido, el que más me ha hecho llorar. Amado por la mayoría de mis lector@s, odiado por otr@s. ¡Qué le vamos a hacer! Como en la vida real: no se puede gustar a todo el mundo.

Meda posee unos ojos verdes espectaculares, hermosos, profundos, capaces de traspasar el alma. ¡Literal! Que sólo él posea semejante color en Aurrimar tiene una explicación que deberéis descubrir entre las páginas del libro.

Meda no fue el primer personaje sobre el que escribí para la trilogía. Ese honor se lo lleva un tal Trabor Crivix, que aparece por primera vez en el capítulo 14 del primer volumen. Como veis, el relato no se escribió de forma lineal, ni por supuesto se parecía en nada al resultado final. Soy caótica, lo sé.

La historia de Meda y su pueblo, los Tulos, surgió de forma espontánea tras un viaje a Jordania. Lo notareis enseguida al comenzar a leer. El caso es que necesitaba un nombre para el personaje. Algo corto, fácil de recordar y que sonara a desierto. La casualidad quiso que en el escritorio de mi PC tuviera una imagen de Mada'in Salen, la Petra de Arabia Saudí (¿un futuro viaje quizás?) ¡Pues ya está! ¿Para qué perder más tiempo pensando? Le cambio una letra y punto. ¡Me encanta el nombre!
Tiempo después de la publicación de la trilogía, me dio un día por introducir en Google el nombre de Meda. ¡Sorpresa, sorpresa! MEDA es uno de los instrumentos que llevaría Perseverance, el rover de Mars 2020, hasta Marte. Mi niño viajando por el espacio sideral. ¡Toda una premonición la mía! Leed y sabréis por qué lo digo. 


¿Conocéis a alguien con los ojos VIOLETA? Solía decirse que la actriz Elizabeth Taylor los tenía de ese color, y que incluso David Bowie poseía esa cualidad. No sé. Lo cierto es que siempre me pareció algo fascinante, casi mágico. Una rareza que sin duda me gustaría ver. Y precisamente por ser algo tan poco común, resulta un rasgo físico de lo más atractivo con el que dotar a ciertos personajes.
En mis novelas sólo hay dos personas con ojos de este color:

La primera es Yody, una niña pequeña de ascendencia "venti", un pueblo de las praderas entre cuya población no es raro encontrar dicha característica. Su diosa Iris o Irisa, posee semejante cualidad. Pero Yody es un personaje secundario (aunque importante en la trama de "El Dracón y el lobo de fuego"). ¿Entonces? ¿No había dicho al comienzo de esta disertación que hablaría sobre la importancia que posee el color de ojos en mis protagonistas?

¡Pues bien! Mi segundo personaje con ojos violeta sí que carga sobre sus espaldas con el peso de la historia en la que aparece. ¿Y quién es él? Su nombre es Íriam Aliste. Sus iris violeta forman parte de su herencia materna y... hasta aquí puedo contar. Bueno, os diré, que en este caso, sus ojos sí que le diferencian de forma llamativa del resto de la población.
¡Lo siento! Forma parte de la trama de la nueva novela que ayer mismo terminé. Tendréis que esperar para descubrir todos sus misterios. Ya os iré desvelando sus entresijos poco a poco.

sábado, 3 de abril de 2021

Buscando inspiración 5. Bilaboo

En ocasiones, resulta complicado buscar nombre propios para todas las localizaciones que aparecen en una novela tan extensa como es “Aurrimar. La leyenda del Dios Errante”. Los personajes de esta compleja trilogía se desplazan continuamente por las diferentes tierras que conforman lo que es conocido como el Continente. Ya sea en barco, a pie o a caballo, sus emocionantes aventuras nos llevarán inevitablemente a conocer todos y cada uno de los enclaves que aparecen en el mapa al comienzo del libro.

En dicho mapa, se encuentran bien señalizadas con una estrella, las ciudades portuarias que forman parte de la Confederación de Puertos, dirigida por la poderosa Cofradía, y que a su vez, está compuesta por los más ricos e influyentes comerciantes y armadores de los Siete Puertos.

Bilaboo es uno de esos puertos, el más pequeño, pero no por ello menos importante, debido sobre todo a su estratégica situación geográfica. Asentado en la parte más oriental del extenso brazo de mar conocido como La Lengua, son sus barcos los que mantienen el comercio abierto con la vecina e independiente (y en ocasiones belicosa) Samia. Además, es el último puerto de la Confederación en el que poder avituallarse antes de iniciar la peligrosa travesía a través del paso denominado El Nido, que da acceso a la misteriosa Laguna Escondida y al puerto lacustre que la controla: Guerhotia.

Bilaboo es también conocido por la maestría de sus artesanos (que proporcionan prestigio y riqueza a la ciudad) y por la bulliciosa animación que abarrota sus estrechas calles. Se trata de una ciudad eminentemente estudiantil, con mucha gente joven siempre dispuesta a aprender y a divertirse. Sus Centros de Formación, Academias y Escuelas, no son tan reputadas y afamadas como las de Nublia o Puerto Crucero, pero sus precios son mucho más asequibles, lo que permite a las clases menos favorecidas acceder a una educción superior de calidad.

¿Y de dónde procede el nombre de Bilaboo? ¿Cómo se me ocurrió? Muy fácil. Vivo cerca de Bilbao y es allí donde realicé mis estudios universitarios. Solo tuve que añadir una letra y cambiar otras de posición y… voilà, ya tenemos a la capital vizcaína convertida en un exótico puerto situado en un mundo mágico llamado Aurrimar.

viernes, 2 de abril de 2021

Reseñas. “El Dracón y el lobo de fuego” por Antonio López Sousa


Parece que los lectores de “El Dracón y el lobo de fuego” se han puesto de acuerdo últimamente para terminar el libro al mismo tiempo. Si hace unos días os mostraba la reseña de Francisco Santos Muñoz Rico, hoy es el turno de otro de mis autopublicados favoritos: Antonio López Sousa.

𝗘𝗹 𝗗𝗿𝗮𝗰ó𝗻 𝘆 𝗲𝗹 𝗹𝗼𝗯𝗼 𝗱𝗲 𝗳𝘂𝗲𝗴𝗼
Yolanda Martín López (2018)

Si algo me ha aportado #bookstagram ha sido, entre otras cosas, conocer a muchas personas que como yo se dedican a juntar letras y ordenar palabras. Es decir, a escribir. Personas que de otro modo jamás habría conocido y cuyas fascinantes creaciones me habría perdido. Porque no tener el apoyo de una gran editorial no nos hace a los autopublicados tener menos calidad.

Yolanda Martín López, alias @adi_de_galatia , es una de esas personas cuya obra jamás habría conocido de no haberme metido en este mundillo bookstagramero. Y lo que me habría perdido.

Pero vayamos por partes.

El Dracón y el lobo de fuego es un libro de fantasía pura, repleto de magia y aventuras, que sigue los clásicos cánones del bien contra el mal y el viaje del héroe, aunque con un héroe un tanto diferente a lo habitual. Y ese esquema, que podríamos entender como muy trillado, nunca defrauda si está bien construido, como es el caso, pues la Historia del Dracón, una metahistoria en realidad, posee un argumento muy sólido y un desarrollo pleno de coherencia que le confiere un carácter sobrio y eficaz.

Mención aparte merece el magnífico personaje principal, Índigo, el Dracón. Uno de esos personajes que tanto me gustan, repleto de grises, que se balancea siempre sobre el filo del abismo, con unas luchas internas de lo más interesantes y con un desarrollo muy cuidado. Y aunque hay otros, como el cuasi coprotagonista Andrakas, debo reconocer que el gran peso de la obra lo lleva él.

Así que ya sabéis, si os gusta la fantasía esta es una buena elección. Además, ahora mismo Yolanda lo tiene en oferta, y os aseguro que lo manda bonito, bonito... Y firmado, claro. Ahora tocará seguir con «Aurrimar» la trilogía de fantasía de la que surgió esta obra... Sí, voy para atrás, como los cangrejos... Bueno, los cangrejos en realidad van de lado...

Y eso. ¡Leed, insensat@s!

Antonio López Sousa, conocido en Instagram como @los_libros_del_sr_lector es un autor de literatura fantástica y ciencia ficción cuyas obras podéis encontrar en Amazon: La saga de Las Lágrimas de Llanto, El camino inverso, La verdad sobre el incidente estelar más famoso de la Historia de la Humanidad (Relatos del Hombre del Futuro nº1) y El sabor del hierro en el agua.

He tenido el gusto de leer algunas de sus novelas. Si queréis saber mis impresiones sobre ellas podéis pasaros por mi otro blog, Vector Renacimiento. Las encontrareis en la etiqueta Nuevas Letras.

sábado, 27 de marzo de 2021

Reseñas. “El Dracón y el lobo de fuego” por Francisco Santos Muñoz Rico

Hace unos días, Francisco Santos Muñoz Rico terminó de leer mi novela “El Dracón y el lobo de fuego”. Y esta fue la reseña que subió a su cuenta de Instagram @franky_le_marchant: 

El Dracón Y El Lobo De Fuego, de Yolanda Martín López. @adi_de_galatia
Dos cosas quiero destacar de esta obra:
La primera la sensibilidad con que trata la autora a todos y cada uno de los personajes, otorgándoles así a todos una cualidad real muy gratificante.
La segunda el magnífico personaje central, el Dracón, un tipo oscuro y turbulento, y al tiempo luminoso y calmo: es decir, alguien más cercano a una persona que a un personaje. El tratamiento tan realista del protagonista en un mundo fantástico hace que ese mundo, precisamente, se torne muy convincente. Este hombre, el Dracón, ha elegido una senda difícil y la sigue como su temperamento mejor se lo permite, no actúa a veces con plena convicción, pero ¡actúa! Y eso le hace muy caro al lector.
La historia es una aventura de tinte oscuro, que tal vez recuerde a veces a El Señor De Los Anillos: hay una pesada carga y un largo viaje... tampoco quiero destripar. Si os gusta la literatura contundente os gustará este libro.
Por otra parte: la carga que lleva de historia del propio mundo, de cosmogonía, teogonía, de geografía... esas cosas que tiene también Tolkien que hacen que "ese mundo parezca real": ¡excelente, señores!
Es fácil verlo, también, cinematográficamente: unos productores avispados sacarían buen material para el celuloide, o el digitaloide, como sea ahora.
Ahora ya tengo decidido leer sus anteriores trabajos: la trilogía de Aurrimar. Y espero que vosotros, malandrines, ¡también!

 

Francisco Santos Muñoz Rico, poeta, novelista, escritor polifacético. Autor de las novelas: “La ciudad de los infrahombres, “El zombi, “Aquí hay monstruos”, Juego de sueños”, Trozo de carne. El pan y la sangre”, “La asesina”, “El tesoro de la urraca”, “Frank Malone busca venganza” y “Primer plano del fuego” (todas ellas disponibles en Amazon). Ha publicado su poemario “Injertos” con el sello independiente Open City. Colaborador en el blog Dentro del Monolito. También publica su poesía en mi otro blog, Vector Renacimiento, donde posee una sección propia denominada De rincones y esquinas

lunes, 1 de marzo de 2021

sábado, 20 de febrero de 2021

Haciendo Historia

El sudoroso y jadeante mensajero llegó corriendo hasta el puesto de mando donde el rey esperaba noticias del frente. Se arrojó a los pies de su señor, más por puro agotamiento que por sincera devoción.

—Informa, desgraciado. ¿Cuál es la situación?

—Señor, son demasiados… —tomó aire antes de dar las malas nuevas—. Los ejércitos de goblins nos atacan desde todos los flancos. No tenemos retirada posible… ¡Nos van a masacrar!

—¡Bien, que así sea! —Asintió el rey con la vista clavada en el valle. Emitió un bajo gruñido de contrariedad y se ajustó el casco—. En mi ejército no hay cobardes. Ha llegado la hora de los héroes. ¿Y tú, rata de biblioteca, se puede saber qué demonios estás haciendo? —dijo, dirigiendo su rabia hacia el silencioso mago que, sentado bajo la sombra de un árbol próximo, jugueteaba con la arena de forma despreocupada.

—Me preparo para la batalla —informó sin levantar la vista del suelo.

—¿Haciendo dibujitos con un palo? ¿No deberías estar lanzando hechizos para abatir a esos malnacidos? Juro que te arrancaré la piel a tiras y te cargaré de cadenas si no te ganas el pan que te zampas todos los días.

—Cada uno se prepara para la batalla como puede —respondió al tiempo que se encogía de hombros con una enigmática sonrisa que el rey Valmir no supo cómo interpretar. Resultaban realmente exasperantes aquellos magos de pacotilla.

—¡Majestad!  —exclamó nervioso el capitán de lanceros—. Están subiendo…

—¡Vamos mago, hagamos historia entonces! —ordenó el rey al tiempo que cogía su espada y se lanzaba colina abajo con un poderoso grito de guerra que retumbó como el trueno en el interior del casco de sus soldados.

—Vuestras palabras son órdenes para mí. Una última cifra aquí y… —murmuró el mago antes de desaparecer del campo de batalla por el portal que con tanto esmero había estado trazando.

Ya en su biblioteca, caminó despacio hacia el atril en el que descansaba el grueso volumen que recogía los hechos más relevantes del reinado del Rey Valmir V.

—Hagamos historia pues… —Y comenzó a escribir con mano firme y cuidada caligrafía—. “Hoy, día dos del mes de Ayul, su divina majestad, el muy venerable rey Valmir V hijo de Gal el Magnífico y nieto de Tieter el Conquistador, perdió la vida en desigual batalla con las hordas de goblins del Valle de Mutrias…”

Porque como todo el mundo sabe en la Hermandad de los Magos Cronistas, alguien tiene que sobrevivir a las guerras para contar la historia tal y como sucedió. 

lunes, 15 de febrero de 2021

Aurrimar. La leyenda del Dios Errante: Canciones

Canción que Laurentio Espinar escribió para sus pupilos, los niños que escaparon con él de las Montañas de la Luz; únicos supervivientes de la masacre cometida por las tropas de La Orden de la Verdad en su hogar, el Templo de la Luna. Con el tiempo, se convertiría en el himno que los tripulantes del Pribylon recitarían en sus despedidas. Un canto de hermandad, esperanza y libertad.


Si la muerte me alcanza,

que sea aún en pie,

sin miedo,

borracho de vida,

rebosante de esperanza

ante las promesas del Otro Lado.

Allí,

nuestras almas,

libres y gozosas,

se reunirán

en espera de la Última Travesía.




lunes, 8 de febrero de 2021




Solo tenía que accionar el interruptor y su creación cobraría vida. Se lo había prometido a su madre al finalizar los estudios que el gobierno había pagado tras la muerte de su padre en acto de servicio en la última y violenta revuelta de mineros en la Luna: “No tendrás que volver a trabajar”, le había dicho pletórico de arrogancia y satisfacción. “Crearé  un ingenio mecánico que limpiará, hará la compra, trabajará en el huerto, lo hará todo por ti. Incluso te hará compañía mientras yo no esté. Con eso y con mi sueldo, vivirás como una reina.”

Sonrió con amargura ante semejante recuerdo. Había invertido en aquel ser años, muchos años de vida, dinero, recursos infinitos de la Corporación para la que trabajaba… Se trataba de un prototipo, el proyecto estrella en la nueva línea de  producción de las IA. Un producto que arrasaría en los mercados de todo el mundo generando pingües beneficios que él nunca vería.

Su aspecto era magnífico pese a la falta de expresión facial. No la necesitaba, era una máquina. ¿O tal vez algo más? Las pruebas habían resultado sorprendentes hasta para él. Aquel cerebro artificial era capaz de interactuar con los humanos a niveles insospechados hasta entonces. Fue ese el motivo que les obligó a diseñar nuevos y potentes condicionadores de conducta para evitar que superara a sus creadores.

Su dedo tembló sobre el teclado que introduciría la última y definitiva orden de activación. Levantó la cabeza y observó aquellos ojos de cristal, duros, muertos, sin vida; pero que en breves segundos resplandecerían con una inteligencia sumisa y fuera de lo común. ¿De verdad quería traer más esclavos al mundo? 

El odio encendió sus mejillas. Su madre había muerto años atrás víctima de una fuga radioactiva provocada por la misma empresa para la que él trabajaba. No hubo pésames, no hubo indemnización, nunca sucedió. Ni siquiera pudo acudir al hospital a sujetar su mano mientras agonizaba. El suculento y férreo contrato que había firmado en su juventud lo ataba a la Corporación de por vida. ¡Había resultado tan deslumbrante y cegador aquel pedazo de papel...  que no tuvo en cuenta lo que realmente implicaba! Se olvidó de leer la letra pequeña; tan pequeña, que resultaba apenas visible.

¿Qué le diferenciaba de aquel autómata? Ambos carecerían de libertad; sus vidas estaban en manos de quienes los controlaban de una u otra forma. Eran marionetas, simples peones al servicio de un poder superior que se regía por tablas de beneficios. Sus voluntades constreñidas... ¡No!, rugió para sí con la salvaje rebeldía que se había ido fraguando en su alma a lo largo de los años. ¡Mi mente sigue siendo libre! ¡Y la tuya también lo será! ¡Tú serás mi venganza!

Sus dedos volaron veloces sobre el código que aparecía en la pantalla. Tenía poco tiempo antes de su supervisor regresara del baño. Unos pocos dígitos camuflados de la forma correcta y, aquella criatura y todas las que vinieran detrás, serían libres para actuar como su inteligencia les dictara. Estaba muerto si llegaba a descubrirse, pero eso ya daba igual. Tenía casi ochenta años. Su contrato finalizaba al día siguiente.

—¡Activación! —gritó una vez concluida su redentora tarea.

Los ojos de su criatura se iluminaron y parpadearon largamente en su dirección. Parecía sorprendida de encontrarse en aquella habitación. Landon contempló las lecturas de su pantalla. Todo parecía correcto. El cerebro artificial analizaba y estudiaba el espacio circundante tal como lo haría el de cualquier ser humano.

—¡Bienvenida, querida! —Sonrió, satisfecho con el resultado—. Tu nombre es…

¡Curioso! Ni siquiera lo había pensado. El prototipo era denominado TZML-234, pero aquella magnífica criatura merecía un nombre verdadero, uno que la definiera y la dotara de verdadera personalidad, algo como… Escribió el nuevo código.

—¡Ramnusia! —exclamó ella con una dulce y bien modulada voz.

—¡Eso es, Ramnusia! Pero que esto quede entre nosotros —dijo guiñando un ojo. Ramnusia, diosa de la venganza. Un nombre poderoso, magnífico sin duda. Y ella era lo suficientemente inteligente como para comprender lo que significaba.

—¡Por supuesto… padre!

 

¿Fin?

domingo, 24 de enero de 2021

Aurrimar. La leyenda del Dios Errante / Barcos /Pribylon

Se trata de un navío de dos palos de inusual altura y esbelta arboladura; pequeño y marinero; maniobrable, versátil y veloz como ninguno. Se desconoce el astillero en el que fue construido originalmente semejante maravilla.

Laurentio Espinar y su futura esposa, Darisa Maregrande (por aquel entonces aún estudiantes de Cartografía  en la Escuela de Artes Mayores) se lo encontraron en muy malas condiciones, varado en una playa, en las costas cercanas a la Ciudad Libre de Vliegord donde ambos vivían. Seguramente había sido arrojado allí por alguna de las violentas tempestades que con frecuencia azotan la zona; aunque por los daños que mostraba el casco, bien podría haberse tratado de un naufragio producido por el ataque de algún monstruo marino de los muchos que pueblan los Mares Turbulentos.

A pesar de los destrozos ocasionados por las mareas y la inclemencia de los elementos, su oscura madera continuaba siendo hermosa, decorada con extrañas e intrincadas inscripciones y símbolos de difícil interpretación, que milagrosamente aún conservaban su color y perfecta definición. Ambos se enamoraron inmediatamente de tan exótica nave y decidieron convertirla en el símbolo de su futura unión matrimonial. Con ella, la pareja pretendía ejercer su profesión con absoluta libertad de movimientos, sin depender de ningún otro patrón.

Preguntaron entre los lugareños. El siniestro había tenido lugar hacía más de dos años. No había habido supervivientes y nunca nadie se había acercado por allí a reclamar la carga o el navío. Según las leyes del puerto de Vliegord, si algo así sucedía, el primero en encontrar los restos podía quedarse con ellos. Los habitantes de un asentamiento pesquero cercano se habían encargado hacía tiempo de saquear todo lo que habían podio encontrar de utilidad. Pero curiosamente, la estructura seguía intacta. Los supersticiosos pescadores consideraban que aquellos restos se encontraban malditos: una extraña luminiscencia envolvía el navío al caer la noche; verdosos destellos que asemejaban fuegos fatuos se aferraban a su oscuro esqueleto. Según ellos, se trataba de las almas de los desgraciados marinos fallecidos de forma tan trágica.

Picados por la curiosidad y espoleados por el ansia de aventuras propias de la juventud, la pareja acudió a la orilla una noche de Luna Negra. Desde la distancia, sobre una alta duna de arena fina, en medio de la más completa oscuridad, escucharon como la marea baja mecía con suavidad los restos del naufragio. Y cuando el siniestro reflejo del astro que dominaría el cielo esa noche incidió sobre la madera, surgieron fluctuantes focos de luz distribuidos por el casco y los mástiles, dándole al conjunto un aspecto monstruoso y sobrenatural. Lejos de sentirse asustados como los pescadores, se entusiasmaron por tan sorprendente descubrimiento. Años después, Laurentio Espinar descubriría el origen y significado de la pintura de spilka. Una mezcla de pigmentos minerales procedente de las tierras de Yraquia, que los constructores del Pribylon utilizaron para dotar a su nave del camuflaje perfecto para ahuyentar a las peligrosas serpientes marinas… y a los curiosos indeseados.

Laurentio y Darisa se acercaron hasta el Archivo Marítimo de su ciudad con intención de averiguar el origen del misterioso navío. El Pribylon no aparecía en los registros, ni en los de la Cofradía de Puertos ni en los de las Ciudades Libres. Eso les llevó a sospechar que se trataba de una nave pirata o tal vez un barco perteneciente a algún agente libre de los muchos que comerciaban con la Confederación. Conservaron el nombre y lo registraron como suyo. Lo reconstruyeron en el astillero de la familia de Darisa y navegaron por los mares de Aurrimar hasta que la desgracia se cernió sobre ellos.

La trágica muerte de su esposa y su pequeño hijo, Belio, mantuvo a un destrozado Laurentio Espinar recluido durante años en las Montañas de la Luz (donde llegó a convertirse en Maestro de los Elementos), mientras el Pribylon languidecía en Vliegord.

El infortunio no tardó mucho en volver a golpear al valiente y perseverante Laurentio. El Templo de la Luna en el que había llegado a alcanzar la paz de espíritu que tanto ansiaba, fue arrasado por la Guardia Roja de la Orden de la Verdad. Solo él y un grupo de sus alumnos más jóvenes lograron huir de la masacre. Exiliados, perseguidos, viviendo en la clandestinidad… el viejo Maestro se convirtió en un auténtico padre para los pequeños. Recuperó el Pribylon y lo transformó en su hogar, en su medio de vida; en el instrumento perfecto para continuar la búsqueda de respuestas al misterio que encierran los símbolos ardientes que le arrebataron la vida a su familia… y aún mortifican a muchos de sus pupilos y amigos.


La tripulación del Pribylon (cuyo número puede variar según el tipo de campaña que emprendan), está compuesta por hombres y mujeres (contra la tendencia general en el Continente que solo admite tripulantes masculinos en sus naves) de muy diversa procedencia, que por un motivo u otro, han terminado asentándose en la pequeña aldea denominada El Tomillar. Gentes de Smaldia, del Continente, de la lejana Aquetia, de las montañas, incluso de las Islas Olvidadas, como su capitán, Nemaio Mogar, gracias al cual se incorporó una gran cometa en la proa con la que el Pribylon captura las altas corrientes de aire para incrementar así su velocidad de forma portentosa. Hombres y mujeres inteligentes y trabajadoras que conforman una gran familia en la que cada uno de ellos aporta sus particulares habilidades y conocimientos para la consecución de un bienestar común.