Pongámonos las máscaras y salgamos a enfrentarnos a nuestros miedos.
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Juan Francisco Lorencio: Ciencia Ficción, Fantasía, Misterio y Terror
Ciencia ficción, fantasía, misterio, terror y
toques de investigación policíaca conforman esta novela que atrapa desde el
inicio. A través de las diferentes perspectivas de los protagonistas la autora
nos lleva por una historia que va despertando nuestro interés continuamente
hasta un final imaginativo e incluso creíble dentro de los amplios márgenes de
la literatura fantástica y de ciencia ficción. Gran novela totalmente
recomendable.
Santiago: Ciencia Ficción con solera
La saga de libros de fantasía y ciencia
ficción de Yolanda Martín ya son un referente de los autores autopublicados.
Alberto: Fantasía y buena historia
Espectacular novela de ciencia-ficción de una autora
desconocida, pero que no tiene nada que envidiar a los popes del género. Si te
gustan las historias de fantasía y misterio que transcurren en otros planetas,
esta es tu novela. No podrás parar de leer hasta llegar al final.
J.A. Ramonet: ¡¡¡Un mundo impresionante!!!
La autora nos lleva a un mundo de fantasía, una colonia interplanetaria que ha prosperado a través de la extracción de un raro mineral. Este telón de fondo es solo un escenario, o eso creemos, pero también se revelan secretos y sucesos que llevarán a varios personajes al borde de la locura.
EN INSTAGRAM
Rocío
Laverde: @ rochi_1961
"Trevés era uno de los parajes más remotos e inexplorados de Quimera. La Compañía Minera Milens había instalado en el mismísimo corazón de la selva uno de sus más avanzados centros de control planetario".
Orly:
@ orly_wan
J.A. Ramonet: @ gamerbloodlife
Tienen que leerlo.
Antonio
López Sousa: @los_libros_del_sr_lector
Gran obra de Yolanda, a quien no le salen libros de menos de 500 páginas. Es nuestra Brandon Sanderson en longitud y calidad.
“La Semilla”, es un relato corto que escribí este verano como colaboración para la Antología de Francisco Santos Muñoz Rico “Cuentos para leer en el váter”. Sí, sí, como lo oís. Ocurrencias del bueno de Franky jajaja… La podéis encontrar en Amazon: Cuentos para leer en el váter
La premisa
era sencilla: escribir un relato para leer en lo que dura una cagada. Y ya se
sabe, ir al baño es algo muy personal. Así que los hay muy, muy cortos; y
otros, medianamente largos. Los hay de terror, de humor, gore, sexo, drama, ciencia
ficción… Tanta variedad y estilos como autores han intervenido en esta
iniciativa. Encantada estoy de encontrarme en tan buena y talentosa compañía. Aquí os dejo la lista:
José Luis Pascual
Vicente Ortiz
Lorena Escobar de la Cruz
Cecilio Gamaza
Mar Campos
Daniel Aragonés
Román Sanz Mouta
Estela Muñoz
Juan Cabezuelo
C. G. Demian
Esther Nieva Walkiria
Rashan Al-lal
David Santana
Rodrigo Martínez Puerta
Morrigang
Carlos Ruiz Santiago
Mari Carmen Copete Góngora
Yolanda Martín
Noel Dionisio Muñoz Rico
J. D. Martín
Axel Drojan
Noelia Drojan
Francisco Javier Olmedo Vázquez
Antonio López Sousa
David Morales
Bastian Muñoz
Óliver Muñoz
Ainoha Escobar
“La Semilla” comienza con unos versos
que me gustan especialmente. Son el inicio del Jabberwocky de Lewis Carrol, considerado uno de los mejores poemas sin
sentido escritos en inglés y que se incluyó en “Alicia a través del espejo” (1871).
Algo clásico para un relato de ciencia ficción. Ya sabéis, me gustan las
mezclas.
¿Y cuál es la historia que sigue a dichos
versos? Para descubrirlo tendréis que comprar el libro. 😜 Solo puedo adelantaros
que hay flores, hermosas flores… Disfrutad de la antología.
Animal
vertebrado / Ovíparo / Omnívoro
Los
corretones son aves de gran tamaño. Los machos adultos pueden llegar a alcanzar
los dos metros y pesar noventa kilos con facilidad. Las hembras, aunque más
menudas, no suelen medir menos de metro setenta.
Pese a
que poseen alas fuertes y dotadas de frondosas y sedosas plumas, su gran
envergadura les impide remontar el vuelo. Las utilizan para impulsarse, para
equilibrarse en la carrera y como mecanismo de defensa ante posibles
depredadores.
Poseen
un cuello largo y flexible que utilizan para vigilar su entorno por encima de
las altas hierbas de la pradera como si fuera un periscopio. Su vista es
excelente, al igual que su oído. No así su olfato. Debilidad que utilizan los
cazadores para cercarse a ellos.
Su
pico, curvo y duro, desgarra sin piedad tanto la carroña de la que se alimentan
de forma ocasional, como la correosa piel de los guetes, enormes y
jugosos gusanos que pueblan las turberas de los herbazales y que para ellos
constituyen un auténtico manjar. También utilizan el pico para desgranar con
precisión las gramíneas cuyos frutos les facilitan la digestión.
Sus largas patas carentes de plumas, son potentes y musculadas,
perfectamente adaptadas para correr, llegando a alcanzar velocidades superiores
a los caballos. Si se ven acorralados, atacan con potentes patadas usando sus
garras como armas. Ni siquiera los jinetes pueden sentirse a salvo de su
peligroso ataque. Sus formidables saltos pueden llegar a derribarlos sin
dificultad.
Su llamativo plumaje, compuesto por tupidas y sedosas plumas
multicolores, constituye su seña de identidad: el azul y el verde predominan en
los machos; blanco, rojo y rosáceo en las hembras. Los altos penachos de sus
colas se mecen con el viento entre las altas hierbas de las praderas. En
primavera es fácil confundirlos con las flores que inundan esos parajes como si
de un cuidado jardín se tratara.
Es en esa época, en primavera, cuando los solitarios machos
inician el cortejo tras haber construido el nido al que invitarán a la pareja
elegida. Hasta su fino oído llegarán los burbujeantes cantos de las hembras en
celo, pero será la insinuante danza de sus penachos lo que termine por
atraerlos. Si la mala suerte atrae a más de un aspirante, la lucha por
prevalecer puede resultar fatal para el perdedor.
Las hembras ponen una media de tres huevos al año. El
pretendiente desaparece tras el cortejo y será ella la que saque adelante a su
pollada. Los huevos, redondos, de hasta veinte centímetros de diámetro, poseen
una cáscara de color rojo intenso, llamativo. En contra de lo que pueda
parecer, esto hace que los posibles predadores se lo piensen dos veces antes de
comérselos, ya que se pueden confundir con facilidad con los de la gigantesca serpiente
carentia, que recubre sus huevos con el veneno que segrega.
Hábitat:
Su hábitat natural son las fértiles praderas situadas entre el gran
río Jhumitera y su afluente el río Gryr. Sus espesos pastizales son los lugares
perfectos para alimentarse, criar a sus polluelos y ocultarse de las siempre
peligrosas miradas de cazadores y depredadores. Un océano de ondulante hierba
en el que únicamente los penachos de sus colas sobresalen por encima de la gran
variedad de plantas graminoides que prosperan en sus oscuros suelos.
El pueblo Samio, habitante de esas tierras, lleva practicando su
caza desde tiempos inmemoriales. La realizan a caballo y armados de tukeipa,
un arma arrojadiza de afiladas cuchillas capaz de segar el cuello de estas
curiosas aves en una sola pasada. Su carne es muy apreciada, y sus llamativas y
sedosas plumas, son utilizadas para decorar sus pesados trajes ceremoniales. Tampoco
es despreciable el comercio de dichas plumas como material de escritura para
las clases más pudientes del Continente.
Y no,
no es casualidad que esto sea así. La idea de este relato surgió tras un viaje
a Jordania que realicé en 2009 con dos de mis amigas. Conocer Petra siempre fue
uno de mis grandes objetivos; uno de esos sueños que tienes que realizar antes
de morir sí o sí. ¡Lo logré! Tres días correteando por tan glorioso enclave que
no olvidaré jamás. Sus gargantas, sus templos, sus infinitas escaleras talladas
en la roca, el desierto que la rodea, los increíbles colores de sus rocas y
arenas, sus gentes… ¿Os imagináis todo eso estando prácticamente solas? No nos
lo podíamos creer. No hay nada como madrugar un poquito jajajajaja… Pero
Jordania es mucho más. Aún nos quedaba por visitar lugares tan emblemáticos
como el Mar Muerto o Wadi Rum, un hermoso desierto que no por casualidad aparece
en multitud de películas. ¿Cómo no me iban a inspirar semejantes parajes?
Al
regresar del viaje ya tenía en mente lo que sería el inicio de un relato corto
destinado a servir de ambientación para un juego de rol que pretendía crear con
mi amigo @frikypanzer. Comenzaron así las aventuras de los dos hermanos, Meda y
Karimo, en el desierto de Zahrs. La historia fluía con inusitada facilidad,
como si tuviera vida propia y siempre hubiese estado en mi mente esperando salir.
Me parecía algo tan increíble e incomprensible… Apenas daba crédito a lo que me
estaba sucediendo. Parecía poseída por algún espíritu creador que hasta
entonces había permanecido adormilado sin dar señales de vida. Nunca imaginé
que terminaría escribiendo una novela; no era algo en lo que hubiera pensado.
Escribir no era lo mío. Pero ya veis, la historia de los dos hermanos se fue
alargando hasta que tuve unas noventa páginas. Demasiado largo para ambientar
una partida y demasiado corto para una novela. Entonces se me encendió la
bombilla: ¿Y si lo mezclo con los otros relatos que ya tengo escritos?
Dicho y hecho. Comencé a idear un mundo en el que pudieran tener cabida
emplazamientos tan variopintos. Una vez esbozado, agité la coctelera y esperé a
ver qué surgía. ¡Increíble!
Todo comenzó
como un hobby, un extraño pasatiempo que de repente absorbía todo mi tiempo y
me proporcionaba un estado de felicidad que pocas veces había alcanzado con
anterioridad. Ocho años duró la aventura. Ocho largos años desde que todo
empezara allí, en Petra, entre sus rosadas paredes y sus cálidos anocheceres.
Ocho años de intenso trabajo para ver por fin el resultado: una trilogía
titulada “Aurrimar. La leyenda del Dios Errante”.
¡Y leed, insensat@s, leed!