lunes, 19 de abril de 2021

Personajes. Ojos

Hace un par de semanas, durante una de esas noches de insomnio que cada vez son más frecuentes (y creo que influenciada por el agujero negro en forma de iris del libro de Antonio López Sousa La verdad sobre el incidente estelar más famoso de la Historia de la Humanidad (Relatos del Hombre del Futuro nº 1”), que durante días me miraba desde la mesilla), me dio por pensar en los ojos de mis personajes principales y en los colores que les caracterizan y les otorgan personalidad; siendo ese quizá su rasgo físico más destacable. ¿Ha sido algo realizado de forma premeditada? Pues no sabría deciros. Simplemente surgió así.

El AZUL es el color de Índigo, protagonista de "El Dracón y el lobo de fuego". Cierto que hay muchos personajes en mis novelas cuyos ojos son azules, pero no como los del Dracón. Los suyos son de un tono oscuro, añil, casi negro si hay poca luz. ¿Le otorgan poderes o algo similar? ¡Para nada! Pero no dejan de tener su importancia en el complejo puzle que es la vida de este personaje. Azul, añil, índigo... Diferentes términos para un mismo color. ¿Creéis que su madre le puso el nombre pensando en los ojos del recién nacido? Si la respuesta es sí, estaríais equivocados. Para averiguar la verdad tendréis que leer el libro. Aunque, puede que no os haga falta si os digo que la idea me vino al recordar cierta escena de la película "Gladiador"; durante la estancia de Máximo en Zuccabar. ¡Venga, a darle a la neurona! 


El VERDE es el color, única y exclusivamente, para Meda, el protagonista de "Aurrimar. La leyenda del Dios Errante". Ningún otro de los cientos de personajes que pueblan mis historias posee semejante característica física. Curioso, ¿verdad? Y es que él es único, mi niño bonito, el más querido, el que más me ha hecho llorar. Amado por la mayoría de mis lector@s, odiado por otr@s. ¡Qué le vamos a hacer! Como en la vida real: no se puede gustar a todo el mundo.

Meda posee unos ojos verdes espectaculares, hermosos, profundos, capaces de traspasar el alma. ¡Literal! Que sólo él posea semejante color en Aurrimar tiene una explicación que deberéis descubrir entre las páginas del libro.

Meda no fue el primer personaje sobre el que escribí para la trilogía. Ese honor se lo lleva un tal Trabor Crivix, que aparece por primera vez en el capítulo 14 del primer volumen. Como veis, el relato no se escribió de forma lineal, ni por supuesto se parecía en nada al resultado final. Soy caótica, lo sé.

La historia de Meda y su pueblo, los Tulos, surgió de forma espontánea tras un viaje a Jordania. Lo notareis enseguida al comenzar a leer. El caso es que necesitaba un nombre para el personaje. Algo corto, fácil de recordar y que sonara a desierto. La casualidad quiso que en el escritorio de mi PC tuviera una imagen de Mada'in Salen, la Petra de Arabia Saudí (¿un futuro viaje quizás?) ¡Pues ya está! ¿Para qué perder más tiempo pensando? Le cambio una letra y punto. ¡Me encanta el nombre!
Tiempo después de la publicación de la trilogía, me dio un día por introducir en Google el nombre de Meda. ¡Sorpresa, sorpresa! MEDA es uno de los instrumentos que llevaría Perseverance, el rover de Mars 2020, hasta Marte. Mi niño viajando por el espacio sideral. ¡Toda una premonición la mía! Leed y sabréis por qué lo digo. 


¿Conocéis a alguien con los ojos VIOLETA? Solía decirse que la actriz Elizabeth Taylor los tenía de ese color, y que incluso David Bowie poseía esa cualidad. No sé. Lo cierto es que siempre me pareció algo fascinante, casi mágico. Una rareza que sin duda me gustaría ver. Y precisamente por ser algo tan poco común, resulta un rasgo físico de lo más atractivo con el que dotar a ciertos personajes.
En mis novelas sólo hay dos personas con ojos de este color:

La primera es Yody, una niña pequeña de ascendencia "venti", un pueblo de las praderas entre cuya población no es raro encontrar dicha característica. Su diosa Iris o Irisa, posee semejante cualidad. Pero Yody es un personaje secundario (aunque importante en la trama de "El Dracón y el lobo de fuego"). ¿Entonces? ¿No había dicho al comienzo de esta disertación que hablaría sobre la importancia que posee el color de ojos en mis protagonistas?

¡Pues bien! Mi segundo personaje con ojos violeta sí que carga sobre sus espaldas con el peso de la historia en la que aparece. ¿Y quién es él? Su nombre es Íriam Aliste. Sus iris violeta forman parte de su herencia materna y... hasta aquí puedo contar. Bueno, os diré, que en este caso, sus ojos sí que le diferencian de forma llamativa del resto de la población.
¡Lo siento! Forma parte de la trama de la nueva novela que ayer mismo terminé. Tendréis que esperar para descubrir todos sus misterios. Ya os iré desvelando sus entresijos poco a poco.

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